Pareciera que el individuo ya no tiene identidad o que la
identidad ya no es del individuo, lo que es cierto que esto es un claro remanente que la globalización está marcando
en “nuestro” mundo.
Anthony Giddens, sociólogo británico, hace una clara
reflexión en su libro Un mundo desbocado, donde puntualiza los rasgos por los
que estamos atravesando en la actualidad y adonde nos esta llevando el sistema
de la globalización que parece construirse a partir de la destrucción de la
individualidad.
El libro desarrollado en 5 capítulos va guiando al lector,
en el constructor de lo particular a lo general, iniciando con el término globalización, los
riesgos que esta contrae, el contrapeso que las tradiciones marcan a este
sistema, y como se ven afectadas las instituciones,
primordialmente la familia para finalmente entender como el termino democracia
es un juego mediático dentro de la globalización.
¿Alguna vez nos hemos preguntado, qué tan sostenible es
nuestra vida?
Giddens menciona cómo nos preocupamos por lo difícil que es
desarrollar nuestra vida desde el ámbito económico, sin embargo la humanidad
(aún) está en su etapa de madurez por preocuparse en la sustentabilidad de la
vida desde el desarrollo ambiental.
El autor pone el dedo en la llaga en cómo se ha aprovechado
este tema (daño ecológico) para realizar una industria del mismo, y la
preocupación del hombre por lo fenómenos naturales que no puede controlar.
Si bien se desarrolla bien esta idea, considero podría
abarcarse este tema desde la perspectiva académica, como solución y la forma en
que las universidades han establecido planes y programas que permiten un
desarrollo sustentable desde el conocimiento.
De tal forma que el sociólogo comenta como la globalización
disfraza muchas cosas, entre ellas las tradiciones, que a veces se llegan a
creer originarias y hasta antropológicas pero que son una puesta que magnifica
la poca “identidad” que quiere generar la globalización, confundiéndose el
termino real de glocalización.
Esta confusión no sólo se establece en el constructo abstracto,
si no en el tangible tal es el caso de la familia la cual se ha modificado como
parte de la evolución social dónde la familia tradicional ha sido cambiada por
la “funcionalmente disfuncional” (como yo le llamo), pero que las fuerzas de la
globalización obligan a esta institución a mantenerse en el tradicionalismo,
porque es la forma en que más funciona económicamente para sostener al sistema.
Sin embargo Giddens afirma que parar sostener el sistema es
necesario que el estado regrese al poder, y a partir de eso poder democratizar
la democracia, ya que si paradójicamente estamos en la sociedad de la
información donde la democaria debería ser algo nato, muy alejado está esto de la realidad.
Recordemos que han existido movimientos sociales donde se ha
exigido la restauración de la democracia, tal es el caso del movimiento
#YoSoy132, donde su estandarte era la democratización de los medios, como un
istrumento regulador de las sociedades, sin embargo cabe preguntarnos ¿es
posible esto?, ¿puede sostenerse un sistema en perfecto equilibrio?, o tal vez
la historia nos ha enseñado, que todo sistema para que evolucione necesita del
cambio y que en eso se basa su equilibrio.
Finalmente al cerrar este libro, se abren otras preguntas ¿no
lo cree?


