jueves, 26 de septiembre de 2013

¿En dónde estamos posicionados?

                                                                                          :::::::::::::::::::::::Un mundo desbocado::::::::::::::::::::::
Pareciera que el individuo ya no tiene identidad o que la identidad ya no es del individuo, lo que  es cierto que esto es un claro  remanente que la globalización está marcando en “nuestro” mundo.
Anthony Giddens, sociólogo británico, hace una clara reflexión en su libro Un mundo desbocado, donde puntualiza los rasgos por los que estamos atravesando en la actualidad y adonde nos esta llevando el sistema de la globalización que parece construirse a partir de la destrucción de la individualidad.
El libro desarrollado en 5 capítulos va guiando al lector, en el constructor de lo particular a lo general,  iniciando con el término globalización, los riesgos que esta contrae, el contrapeso que las tradiciones marcan a este sistema,  y como se ven afectadas las instituciones, primordialmente la familia para finalmente entender como el termino democracia es un juego mediático dentro de la globalización.
¿Alguna vez nos hemos preguntado, qué tan sostenible es nuestra vida?
Giddens menciona cómo nos preocupamos por lo difícil que es desarrollar nuestra vida desde el ámbito económico, sin embargo la humanidad (aún) está en su etapa de madurez por preocuparse en la sustentabilidad de la vida desde el desarrollo ambiental.

El autor pone el dedo en la llaga en cómo se ha aprovechado este tema  (daño ecológico) para  realizar una industria del mismo, y la preocupación del hombre por lo fenómenos naturales que no puede controlar.
Si bien se desarrolla bien esta idea, considero podría abarcarse este tema desde la perspectiva académica, como solución y la forma en que las universidades han establecido planes y programas que permiten un desarrollo sustentable desde el conocimiento.
De tal forma que el sociólogo comenta como la globalización disfraza muchas cosas, entre ellas las tradiciones, que a veces se llegan a creer originarias y hasta antropológicas pero que son una puesta que magnifica la poca “identidad” que quiere generar la globalización, confundiéndose el termino real de glocalización.
Esta confusión no sólo se establece en el constructo abstracto, si no en el tangible tal es el caso de la familia la cual se ha modificado como parte de la evolución social dónde la familia tradicional ha sido cambiada por la “funcionalmente disfuncional” (como yo le llamo), pero que las fuerzas de la globalización obligan a esta institución a mantenerse en el tradicionalismo, porque es la forma en que más funciona económicamente para sostener al sistema.
Sin embargo Giddens afirma que parar sostener el sistema es necesario que el estado regrese al poder, y a partir de eso poder democratizar la democracia, ya que si paradójicamente estamos en la sociedad de la información donde la democaria debería ser algo nato,  muy alejado está esto de la realidad.


Recordemos que han existido movimientos sociales donde se ha exigido la restauración de la democracia, tal es el caso del movimiento #YoSoy132, donde su estandarte era la democratización de los medios, como un istrumento regulador de las sociedades, sin embargo cabe preguntarnos ¿es posible esto?, ¿puede sostenerse un sistema en perfecto equilibrio?, o tal vez la historia nos ha enseñado, que todo sistema para que evolucione necesita del cambio y que en eso se basa su equilibrio.

Finalmente al cerrar este libro, se abren otras preguntas ¿no lo cree?

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